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  ¿Qué es ATTAC Venezuela?
 
   

En noviembre del año 2002, se constituye por primera vez el capítulo venezolano de la organización internacional ATTAC (Asociación para una Tasación de las Transacciones financieras de Ayuda al Ciudadano).

Para quienes aún no la conocen, ATTAC nace en Francia, en 1998, a raíz de una propuesta que realizara Ignacio Ramonet, director de le Monde Diplomatique, en una de sus editoriales. En ella, Ramonet recupera una idea esbozada por el premio Nóbel de economía, James Tobin, en 1971, según la cual un impuesto a las transacciones de capital a corto plazo podría contrarrestar los devastadores efectos de los mercados financieros (los de las bolsas de valores) en la economía real (la de los empleos y la producción). En su origen esta formula era una respuesta a la coyuntura de la crisis monetaria, pero en la actualidad sus alcances son mayores. Se plantea que, con la implementación de 0,1% de impuesto a las movilizaciones en el mercado de bonos y monedas, sería posible erradicar la pobreza e impulsar el desarrollo en las regiones no desarrolladas del mundo.

A pesar de que esta propuesta podía parecer un poco sofisticada para ser convertida en consigna, la idea de Ramonet fue recibida con un inusitado entusiasmo, primero en Francia y más adelante, en el mundo entero. Actualmente, sólo en Francia, ATTAC cuenta con 30.000 militantes, se extiende por toda Europa y se ha instalado ya en muchos países de nuestra América Latina. ATTAC es hoy en día una de las más importantes organizaciones promotoras del Foro Social Mundial de Porto Alegre y se ha hecho sentir en todos los países en donde se encuentra, con propuestas concretas para la consolidación de la democracia y la justicia social. Es vanguardia en la lucha contra la globalización neoliberal en tanto esta representa la más temible amenaza contra la democracia y el bienestar de los pueblos; pero su singularidad reside en que ha adoptado una de las principales características del sistema histórico contemporáneo, la globalidad, como espacio-tiempo de despliegue de la resistencia a las viejas y nuevas formas de la dominación, la explotación e injusticia.

A Venezuela la propuesta la trajeron el propio Ignacio Ramonet y Bernard Cassen, quien fuera en ese momento presidente de ATTAC Francia, en una de sus últimas visitas, motivados entre otras cosas por la especial coyuntura que vive nuestro país. La amenaza latente a la democracia y la Constitución –una de las más progresistas del mundo— representa una agresión a la posibilidad de un mundo distinto al que imponen los bloques económicos y políticos de la hegemonía mundial. Esta situación, y la constatación de que hasta los momentos las fuerzas trasformadoras en Venezuela han actuado aisladamente, sin vínculos efectivos con el movimiento mundial contra el pensamiento único y la dictadura de los mercados, ha planteado como una urgencia la conformación de una estructura con ramificaciones internacionales para hacerle frente a los peligros que acechan nuestra democracia, además de incidir, a través de la educación popular y la ocupación de espacios de presión e incidencia, en las decisiones administrativas.

Hoy más que nunca, se hace urgente sumar esfuerzos para hacer que otra Venezuela, y por tanto otro mundo, sea posible